REGENERACIÓN CELULAR ESTIMULATIVA

Fundamentos científicos

 

Tras un largo proceso de investigación, encaminado a buscar un tratamiento eficaz contra dolencias de origen reumático o de caracter traumático, como pueden ser la artrosis, la artritis reumatoide, la osteoporosis, etc., llegamos a la conclusión de que el organismo puede combatir estas enfermedades eficazmente, si para ello se le estimula adecuadamente. Desde el punto de vista científico, nos planteamos resolver dos cuestiones fundamentales:

1.- Estimular al organismo para que pueda eliminar a cualquier posible patógeno que produzca o puede favorecer el desarrollo de la enfermedad.


2.- Estimular al organismo para que repare el daño producido por la enfermedad.


El punto de partida científico sobre el cual desarrollamos el método y la metodología correspondiente se encuentra en las interrupciones traumáticas de los tejidos producidas por presión mecánica externa, es decir: en las lesiones. La continuidad de los tejidos está garantizada por las fibras de colágeno. Dependiendo de la fuerza ejercida por la presión mecánica y consecuentemente de la amenaza que ésta representa para la integridad del tejido, en éste se produce la síntesis de mayor o menor cantidad de colágeno. El colágeno es, junto con el ácido hialurónico, la fibronectina y otras moléculas de adhesión, un importante componente de la matriz extracelular. A su vez, la matriz extracelular es el elemento estructural de las paredes de los vasos sanguíneos y de los tejidos que rellenan el espacio entre las células. Sin embargo, su función fundamental es la regulación de la migración, proliferación y biosíntesis de las células durante el proceso de curación de una lesión.

Cuando se produce una lesión, la matriz extracelular se activa y se liberan factores quimiotácticos que atraen a leucocitos y a fibroblastos al área lesionada. Células inmunológicas, como son los macrófagos, fagocitan y eliminan al tejido lesionado, mientras que los fibroblastos sintetizan a todos los componentes de la matriz extracelular. Una de las importantes funciones de las células inmunológicas consiste en la liberación de las citoquinas proinflamatorias. Sin la inflamación controlada en espacio y tiempo, y sin la capacidad de las células para sintetizar proteínas que reconstruyan la matriz extracelular no sería posible la curación de ninguna lesión. Las citoquinas liberadas por las células se unen a los correspondientes receptores de los componentes de la matriz extracelular. Igualmente, las células inmunológicas sintetizan determinadas enzimas que destruyen parcialmente la matriz extracelular. De la parte destruida de la matriz extracelular se liberan las citoquinas que previamente se habían adherido a la misma. A medida que los fibroblastos sintetizan y reparan de nuevo la parte de la matriz que se había destruido, las citoquinas vuelven a unirse a la misma. Esta unión-desprendimiento-unión de las citoquinas produce señales que, a través de receptores específicos, reciben los linfocitos T. Los linfocitos T transmiten la información procesada a las demás células para que adapten sus funciones a las necesidades curativas dentro de un espacio dinámico y variable como es el de una lesión.

Una lesión es la causa y el efecto de sus propios procesos curativos a la que, en grandes lesiones, se subordinan todas las funciones del organismo pudiendose producir el colapso del mismo. Los procesos biológicos regulados por la matriz extracelular y que conducen a la curación de una lesión son superiores a cualquier tratamiento médico conocido. En todas las lesiones, ya sean accidentales o quirúrgicas, se producen estos procesos biológicos curativos. Sin embargo, en los tejidos afectados y deteriorados por enfermedades reumáticas estos procesos no se producen, motivo por el cual estas lesiones se hacen crónicas y para las que la ciencia médica carece de soluciones curativas.

Corresponde, por lo tanto, a los investigadores científicos redoblar sus esfuerzos para encontrar una solución a estas enfermedades que son las más antiguas y extendidas en el mundo entero.

Dentro de nuestra línea de investigación, se ha conseguido trasladar el conocimiento sobre los procesos biológicos que conducen a la curación de una lesión a las patologías reumáticas, lo que abre unas posibilidades terapéuticas hasta ahora inimaginables.


Para ello hemos creado un equipo electromédico mediante el cual se producen, en las zonas afectadas por una enfermedad reumática, procesos biológicos regeneradores idénticos a los que se encuentran en los tejidos lesionados de forma fortuita. Es evidente, que para conseguir estos procesos es necesario activar la matriz extracelular. El mencionado equipo dispone de un sistema que presiona mecánicamente sobre la zona afectada. Además, el equipo incorpora un generador de microondas terapéuticas, construido de tal manera que las microondas pueden penetrar en la profundidad de las articulaciones sin calentar a los tejidos superficiales, lo que permite incrementar la dosis de irradiación.

El calor generado por las microondas produce un importante aumento de la vasodilatación y del riego sanguíneo, y con éllo el incremento de factores reparadores de la lesión.

La aplicación simultánea de microondas terapéuticas y de presión mecánica produce, en pocos minutos, efectos analgésicos que hacen disminuir considerablemente el dolor o incluso su desaparición. Ante la inexistencia de dolor, el tratamiento en la zona enferma se puede realizar con mayor intensidad. El calor producido por las microondas alcanza en el tejido enfermo unas temperaturas suficientemente elevadas como para atenuar o inactivar a los posibles patógenos que producen o pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad./p>

Las bacterias, las células infectadas y las células tumorales sometidas durante 30 minutos a los efectos de temperaturas de 41-43°C se inactivan. Bajo los efectos de altas temperaturas, las células sanas se protegen eficazmente mediante la segregación de proteínas de choque térmico, mientras que las bacterias, las células infectadas y las células tumorales carecen de protección alguna, por lo que fácilmente son atenuadas o inactivadas. Esto representa una condición imprescindible para que el sistema inmunológico pueda eliminar a estas células, independientemente en que parte del organismo se encuentren.

Con la presión ejercida sobre la zona afectada por la enfermedad también se presiona a la matriz extracelular. El presionado y las temperaturas elevadas producidas por las microondas originan un cambio de estado en el cual la enfermedad se desarrollaba con normalidad, dando paso a la activación de la matriz extracelular. Como consecuencia de esta activación, se produce la regulación de la proliferación, crecimiento y biosíntesis de las células inmigradas y de los demás factores. Además se produce la liberación de citoquinas y señales capaces de iniciar los procesos regeneradores. Este hecho fue confirmado por pruebas densitométricas que revelaron un elevado aumento de la masa ósea en los enfermos con osteoporosis. De los resultados clínicos obtenidos en las personas afectadas por otras patologías reumáticas se destacan la recuperación de la calidad de vida y la capacidad para desarrollar funciones cotidianas sin dolor y con normalidad. Cabe destacar que con esta terapia se han tratado muchos pacientes con hernia discal y en todos los casos se han evitado las intervenciones quirúrgicas.

En relación con la artritis reumatoide, partimos de la hipótesis de que el causante de esta enfermedad es un virus desconocido que tiene identidad genética con determinadas células de las articulaciones. Los procesos inmunológicos que conducen a la creación de anticuerpos específicos no se producen, por lo que el virus se desarrolla impunemente. Sin embargo, el sistema inmunitario se «equivoca» y activa a células asesinas que, en las articulaciones, destruyen a las células con las que el virus tiene identidad genética, característica fundamental de las enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide.

Las temperaturas elevadas inactivan al virus y éste es eliminado por el sistema inmunitario. Las proteínas de choque térmico, con las que las células se protegen de las temperaturas elevadas, «despistan» a las células asesinas que finalmente son desactivadas.

Cabe destacar que con esta terapia se han tratado muchos pacientes con hernia discal y en todos los casos se han evitado las intervenciones quirúrgicas.

Bozidar Konjevic, descubridor de esta terapia fue diagnosticado a la edad de 22 años de una artritis reumatoide que, a sus 43 años, le sumió en la más absoluta incapacidad corporal. Treinta y dos años después de su curación, los factores reumatoides permanecían negativos. Esta enfermedad fue la causa por la que se dedicó a investigar en el campo de la medicina. Este trabajo ha aportado importantes soluciones a otras enfermedades para las que la medicina no tiene soluciones definitivas.

Bajo el título «Micropercusión – Regeneración Celular Estimulativa», los doctores Teresa Viñuela Lobo, Luis Hernández Herrero y dirigidos por el profesor Marcos de Antonio elaboraron en 1991 un estudio en la Escuela de Medicina del Trabajo dependiente de la Facultad de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Según este estudio, tras 16 días de tratamiento, en el 93,7% de los enfermos tratados los resultados fueron «buenos o excelentes». Este estudio fue realizado a base de mis textos científicos en el Centro Konjevic de Madrid.

Bajo el titulo «Lesiones deportivas» , en 1995 se realizó un estudio en el que fueron tratados 328 deportistas lesionados. El estudio publicado por la Fundación Mapfre Medicina fue realizado por el Dr. Antonio Vega Medinaceli y dirigido por el Dr. Pedro Guillén García. El estudio demuestra que los deportistas tratados con mi terapia (BEKAL = Bozidar Konjevic Lisac) vuelven a la competición tras 14 días, mientras los deportistas tratados con terapias convencionales tardan 33 días.

  • ENGLISH VERSION

    MEDICINE – TREATMENT OF RHEUMATIC DISEASES

    The Scientific Foundations

     

    After a long process of scientific research aimed at finding an effective treatment for arthrosis, arthritis, osteoporosis, orthopedic ailments, etc., we conclude that the organism can effectively combat these diseases if it is adequately stimulated.

    From a scientific point of view we proposed to resolve two fundamental issues:

    1.- To stimulate the organism to eliminate any possible pathogen that is causing or may be promoting the development of the disease.


    2.- To stimulate the organism to heal the lesion caused by the disease.


    The scientific starting point, from which we developed our method and the methodology, was the traumatic disruption of tissues caused by external mechanical pressure, i.e., in the lesions.

    The continuity of the tissues is ensured by the collagen fibers. Depending on the strength of mechanical pressure, and consequently, the threat it poses to the tissue’s integrity, the synthesis in the tissues occurs with a greater or lesser quantity of collagen. Along with hyaluronic acid, fibronectin and other adhesion molecules, collagen is an important component of the extracellular matrix. The extracellular matrix is the structural element of blood vessel walls and tissues that fills the space between cells. However, the fundamental role of the extracellular matrix is that of controlling the migration, proliferation and biosynthesis of the cells during the healing process.

    When a lesion occurs the extracellular matrix is also injured. Immediately after the lesion, chemotactic elements are released into the extracellular matrix attracting leukocytes and fibroblasts to the injured area. Inside the lesion, immune cells such as macrophages engulf and remove the damaged tissue while fibroblasts synthesize all the extracellular matrix components.

    The proinflammatory cytokine release is one of the important functions of immune cells. Lesion healing is not possible without controlled inflammation in space and time and without the cells’ ability to synthesize proteins for the extracellular matrix reconstruction. The cytokines released by the cells bind to the corresponding receptors of the extracellular matrix components. Likewise, the immune cells synthesize certain enzymes partially destroying the extracellular matrix. In the destroyed area, the cytokines that were previously attached to the extracellular matrix are now released. However, the destroyed area is synthesized by fibroblasts and repaired, so that the cytokines are reattached to the matrix. This union-release-union of cytokines produces signals that, through specific receptors, are received and interpreted by T lymphocytes. Following the interpretation of these signals, the information is transmitted by T cells to the rest of cells so they adapt their functions to heal within a dynamic and variable space, such as in a lesion.

    A lesion is the cause and the effect of its own curative processes. In major lesions all other functions of the organism are subordinate to the healing process, sometimes resulting in the collapse of the organism. The biological process controlled by the extracellular matrix, which leads to the healing of a lesion, is superior to any known medical treatment. These biological curative processes occur in all lesions, whether accidental or surgical. However, in tissues affected and damaged by a rheumatic condition, these processes do not occur and thus the disease becomes chronic. Medical science has found no solutions to restore the health and the quality of life of the people affected. It therefore falls on to the researchers to redouble their efforts to find solutions to some of the most ancient and widely spread diseases in the world.

    In my research I have transferred knowledge of the biological processes that lead to the healing of a lesion to rheumatic diseases, opening up new therapeutic possibilities, until now unimaginable.


    We have created an electromedical apparatus, through which regenerative biological processes similar to those that occur within a lesion, are achieved. It is evident that to achieve these processes it is necessary to activate the extracellular matrix. The aforementioned device has a mechanical system that pulses on the affected area. Likewise, the device has a therapeutic microwave generator, constructed in such a way that the microwaves can penetrate into the depth of the joints without overheating the superficial tissues, thus allowing an increase in the dose of irradiation.

    The heat generated by the microwaves produces a significant increase of vasodilation and blood flow, thus increasing the contribution of cells and other repair elements in the area affected by the disease.

    The simultaneous application of therapeutic microwaves and mechanical pressure produces analgesic effects in a few minutes, thereby allowing the treatment of the diseased area to be performed with greater intensity. The heat produced by the microwaves reaches, in the diseased tissue, temperatures high enough to attenuate or inactivate potential pathogens that cause or promote disease development.

    Bacteria, infected cells and degenerated cells are inactivated when they are subjected to temperatures of 41-43°C for 30 minutes. Under the effects of high temperatures, the healthy cells are effectively protected by the segregation of heat shock proteins (HSP), whereas bacteria, infected cells and degenerating cells have no protection, so they are easily attenuated or inactivated. These characteristics are essential in order for the immune system to be able to eliminate them, regardless of where they are located in the organism.

    When pressure is applied to the affected area, pressure is also applied to the extracellular matrix. The pressure and high temperatures change the normal development process of the disease, giving rise to the extracellular matrix activation. As a result of this activation, a proliferation, increase and bio-synthesis of immigrated cells and other factors, is produced, along with the release of cytokines and signals capable of initiating regenerative processes. This fact was confirmed by densitometric tests which revealed a large increase in bone mass in patients with osteoporosis. Clinical results have also been obtained in individuals affected by other rheumatic pathologies, showing the recovery of quality of life, allowing them to carry our normal daily activities without pain.

    Regarding rheumatoid arthritis, we start from the assumption that this disease is produced by an unknown virus, which is genetically identified with certain cells in the joints. The immunological processes that lead to the creation of specific antibodies are not produced, so the virus grows with impunity. However, the immune system is «mistaken» and activates killer cells that destroy the cells in the joints with which the virus is genetically identified. This is a fundamental characteristic of autoimmune diseases such as rheumatoid arthritis.

    The virus is inactivated by high temperatures and is eliminated by the immune system. On the other hand, heat shock proteins protect healthy cells from high temperatures and «mislead» killer cells until they are finally inactivated.

    It should be noted that many patients with disc herniations have been treated with this therapy and in all cases they have avoided surgery.

    I was diagnosed at 22 years with rheumatoid arthritis, which by the age of 43 had disabled me totally. Once cured, twenty years later, the rheumatoid factors remain negative. This disease was the reason I began my research in the field of medicine. This work has provided important solutions to other diseases for which medicine has no definitive solutions.

    The study: «Micropercusión. Regeneración Celular Estimulativa (Micropercussion. Stimulated Cellular Regeneration)», was conducted in 1991 by the doctors Teresa Viñuela Lobo, Luis Hernández Herrero and directed by Professor Marcos de Antonio from «Escuela de Medicina del Trabajo» of the Faculty of Medicine at the «Universidad Complutense de Madrid.» According to this study, after 16 days of treatment in 93.7% of patients treated the results were «good or excellent.» Data was obtained from patients treated at the «Centro Konjevic» in Madrid, and the study was based on my scientific texts.

    Under the title «Lesiones deportivas»(Sport Injuries) , a study of 328 treated injured athletes, was conducted in 1995. The study published by the «Fundación Mapfre Medicina» was conducted by Dr. Antonio Vega Medinaceli and directed by Dr. Pedro Guillén García. The study demonstrates that athletes treated with my therapy (Bekal = Bozidar Konjevic Lisac) return to compete after 14 days, while those treated with conventional therapies take 33 days.