Fundamentos científicos
Tras un largo proceso de investigación, encaminado a buscar un tratamiento eficaz contra dolencias de origen reumático o de caracter traumático, como pueden ser la artrosis, la artritis reumatoide, la osteoporosis, etc., llegamos a la conclusión de que el organismo puede combatir estas enfermedades eficazmente, si para ello se le estimula adecuadamente. Desde el punto de vista científico, nos planteamos resolver dos cuestiones fundamentales:
El punto de partida científico sobre el cual desarrollamos el método y la metodología correspondiente se encuentra en las interrupciones traumáticas de los tejidos producidas por presión mecánica externa, es decir: en las lesiones. La continuidad de los tejidos está garantizada por las fibras de colágeno. Dependiendo de la fuerza ejercida por la presión mecánica y consecuentemente de la amenaza que ésta representa para la integridad del tejido, en éste se produce la síntesis de mayor o menor cantidad de colágeno. El colágeno es, junto con el ácido hialurónico, la fibronectina y otras moléculas de adhesión, un importante componente de la matriz extracelular. A su vez, la matriz extracelular es el elemento estructural de las paredes de los vasos sanguíneos y de los tejidos que rellenan el espacio entre las células. Sin embargo, su función fundamental es la regulación de la migración, proliferación y biosíntesis de las células durante el proceso de curación de una lesión.
Cuando se produce una lesión, la matriz extracelular se activa y se liberan factores quimiotácticos que atraen a leucocitos y a fibroblastos al área lesionada. Células inmunológicas, como son los macrófagos, fagocitan y eliminan al tejido lesionado, mientras que los fibroblastos sintetizan a todos los componentes de la matriz extracelular. Una de las importantes funciones de las células inmunológicas consiste en la liberación de las citoquinas proinflamatorias. Sin la inflamación controlada en espacio y tiempo, y sin la capacidad de las células para sintetizar proteínas que reconstruyan la matriz extracelular no sería posible la curación de ninguna lesión. Las citoquinas liberadas por las células se unen a los correspondientes receptores de los componentes de la matriz extracelular. Igualmente, las células inmunológicas sintetizan determinadas enzimas que destruyen parcialmente la matriz extracelular. De la parte destruida de la matriz extracelular se liberan las citoquinas que previamente se habían adherido a la misma. A medida que los fibroblastos sintetizan y reparan de nuevo la parte de la matriz que se había destruido, las citoquinas vuelven a unirse a la misma. Esta unión-desprendimiento-unión de las citoquinas produce señales que, a través de receptores específicos, reciben los linfocitos T. Los linfocitos T transmiten la información procesada a las demás células para que adapten sus funciones a las necesidades curativas dentro de un espacio dinámico y variable como es el de una lesión.
Una lesión es la causa y el efecto de sus propios procesos curativos a la que, en grandes lesiones, se subordinan todas las funciones del organismo pudiendose producir el colapso del mismo. Los procesos biológicos regulados por la matriz extracelular y que conducen a la curación de una lesión son superiores a cualquier tratamiento médico conocido. En todas las lesiones, ya sean accidentales o quirúrgicas, se producen estos procesos biológicos curativos. Sin embargo, en los tejidos afectados y deteriorados por enfermedades reumáticas estos procesos no se producen, motivo por el cual estas lesiones se hacen crónicas y para las que la ciencia médica carece de soluciones curativas.
Corresponde, por lo tanto, a los investigadores científicos redoblar sus esfuerzos para encontrar una solución a estas enfermedades que son las más antiguas y extendidas en el mundo entero.
Para ello hemos creado un equipo electromédico mediante el cual se producen, en las zonas afectadas por una enfermedad reumática, procesos biológicos regeneradores idénticos a los que se encuentran en los tejidos lesionados de forma fortuita. Es evidente, que para conseguir estos procesos es necesario activar la matriz extracelular. El mencionado equipo dispone de un sistema que presiona mecánicamente sobre la zona afectada. Además, el equipo incorpora un generador de microondas terapéuticas, construido de tal manera que las microondas pueden penetrar en la profundidad de las articulaciones sin calentar a los tejidos superficiales, lo que permite incrementar la dosis de irradiación.
El calor generado por las microondas produce un importante aumento de la vasodilatación y del riego sanguíneo, y con éllo el incremento de factores reparadores de la lesión.
La aplicación simultánea de microondas terapéuticas y de presión mecánica produce, en pocos minutos, efectos analgésicos que hacen disminuir considerablemente el dolor o incluso su desaparición. Ante la inexistencia de dolor, el tratamiento en la zona enferma se puede realizar con mayor intensidad. El calor producido por las microondas alcanza en el tejido enfermo unas temperaturas suficientemente elevadas como para atenuar o inactivar a los posibles patógenos que producen o pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad./p>
Las bacterias, las células infectadas y las células tumorales sometidas durante 30 minutos a los efectos de temperaturas de 41-43°C se inactivan. Bajo los efectos de altas temperaturas, las células sanas se protegen eficazmente mediante la segregación de proteínas de choque térmico, mientras que las bacterias, las células infectadas y las células tumorales carecen de protección alguna, por lo que fácilmente son atenuadas o inactivadas. Esto representa una condición imprescindible para que el sistema inmunológico pueda eliminar a estas células, independientemente en que parte del organismo se encuentren.
Con la presión ejercida sobre la zona afectada por la enfermedad también se presiona a la matriz extracelular. El presionado y las temperaturas elevadas producidas por las microondas originan un cambio de estado en el cual la enfermedad se desarrollaba con normalidad, dando paso a la activación de la matriz extracelular. Como consecuencia de esta activación, se produce la regulación de la proliferación, crecimiento y biosíntesis de las células inmigradas y de los demás factores. Además se produce la liberación de citoquinas y señales capaces de iniciar los procesos regeneradores. Este hecho fue confirmado por pruebas densitométricas que revelaron un elevado aumento de la masa ósea en los enfermos con osteoporosis. De los resultados clínicos obtenidos en las personas afectadas por otras patologías reumáticas se destacan la recuperación de la calidad de vida y la capacidad para desarrollar funciones cotidianas sin dolor y con normalidad. Cabe destacar que con esta terapia se han tratado muchos pacientes con hernia discal y en todos los casos se han evitado las intervenciones quirúrgicas.
En relación con la artritis reumatoide, partimos de la hipótesis de que el causante de esta enfermedad es un virus desconocido que tiene identidad genética con determinadas células de las articulaciones. Los procesos inmunológicos que conducen a la creación de anticuerpos específicos no se producen, por lo que el virus se desarrolla impunemente. Sin embargo, el sistema inmunitario se «equivoca» y activa a células asesinas que, en las articulaciones, destruyen a las células con las que el virus tiene identidad genética, característica fundamental de las enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide.
Las temperaturas elevadas inactivan al virus y éste es eliminado por el sistema inmunitario. Las proteínas de choque térmico, con las que las células se protegen de las temperaturas elevadas, «despistan» a las células asesinas que finalmente son desactivadas.
Cabe destacar que con esta terapia se han tratado muchos pacientes con hernia discal y en todos los casos se han evitado las intervenciones quirúrgicas.
Bozidar Konjevic, descubridor de esta terapia fue diagnosticado a la edad de 22 años de una artritis reumatoide que, a sus 43 años, le sumió en la más absoluta incapacidad corporal. Treinta y dos años después de su curación, los factores reumatoides permanecían negativos. Esta enfermedad fue la causa por la que se dedicó a investigar en el campo de la medicina. Este trabajo ha aportado importantes soluciones a otras enfermedades para las que la medicina no tiene soluciones definitivas.
Bajo el título «Micropercusión – Regeneración Celular Estimulativa», los doctores Teresa Viñuela Lobo, Luis Hernández Herrero y dirigidos por el profesor Marcos de Antonio elaboraron en 1991 un estudio en la Escuela de Medicina del Trabajo dependiente de la Facultad de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Según este estudio, tras 16 días de tratamiento, en el 93,7% de los enfermos tratados los resultados fueron «buenos o excelentes». Este estudio fue realizado a base de mis textos científicos en el Centro Konjevic de Madrid.
Bajo el titulo «Lesiones deportivas» , en 1995 se realizó un estudio en el que fueron tratados 328 deportistas lesionados. El estudio publicado por la Fundación Mapfre Medicina fue realizado por el Dr. Antonio Vega Medinaceli y dirigido por el Dr. Pedro Guillén García. El estudio demuestra que los deportistas tratados con mi terapia (BEKAL = Bozidar Konjevic Lisac) vuelven a la competición tras 14 días, mientras los deportistas tratados con terapias convencionales tardan 33 días.
